Hay dos lugares imperdibles para cualquier argentino, pero no encontramos más excusas para quedarnos más tiempo.
Y se pueden visitar los dos en el mismo día, aún caminando.
Uno es el mausoleo del Ché y su museo asociado, y el otro es el monumento que recuerda el ataque al tren blindado que dirigió allí mismo el Che, poco antes de la victoria de la revolución.
El Mausoleo es un monumento imponente, demasiado grande para mi gusto, con una gran estatua del Che en su cúspide, que debe tener como 6 o 7 m de altura, que hace que para apreciarla bien, junto a su base, haya que alejarse demasiado, con lo que se pierden todos los detalles. Es imponente, pero no es mi gusto.
El museo que está a sus pies, refleja toda la historia del Ché, y es realmente muy interesante, vale la pena verlo.
La parte baja del mausoleo, guarda los restos del Ché y de todos sus compañeros caídos en Bolivia junto a él, salvo los de aquellos 4 de los que nunca se recuperaron los mismos. Un frio sepulcral, una llama votiva, y una explicación serena y amable de la muchacha de custodia, que nos dejó muy satisfechos.
En el hall de entrada, había una muestra de retratos del Ché, todos a partir de la famosa foto con su boina que tanta difusión tuvo y tendrá, hechos en los materiales más diversos: papel, cuero, caracoles, etc. Una curiosidad, no más.
Todo este conjunto es el único lugar público de Cuba donde nos hicieron dejar todos los bultos que llevábamos, incluso cámaras fotográficas, bolsos y/o mochilas, en el guardarropa, antes de entrar.
El monumento al asalto al tren blindado, me gustó mucho más. Debe ser porque lo asocio más con la vida. (El mausoleo va indisolublemente ligado a la muerte.)
Se vén los restos del tren blindado que transportaba armas del gobierno de Batista y que fuera descarrilado y saqueado en ese mismo lugar por las tropas revolucionarias al mando del Ché. Dentro de los vagones hay paneles explicactivos de cómo fue planeada la acción, y también está la topadora con la que levantaron las vías para posibilitar el ataque y evitar la fuga del tren retrocediendo.
Fue una de las últimas grandes acciones armadas de la guerrilla, y tuvo un alto valor simbólico.
Se vé armamento utilizado por ambos bandos, y hasta una botella de gaseosa transformada en bomba molotov, tal como la usaban los revolucionarios.
Un lugar muy interesante, para mi gusto.
Y fue la última visita que haríamos a un lugar histórico en este viaje.
De aquí, nos quedaba regresar a La Habana, y a la mañana siguiente, embarcarnos de regreso a Buenos Aires.
Pero lo que falta, dá para algunos comentarios más. Nos vemos.
Aguardo impaciente una nueva actualización, pero que esto no signifique el fin del paseo !!
ResponderEliminarAbrazos desde Holanda