Se escuchaba música en vivo en mucho de los lugares para comer, aún al mediodía o la tarde temprano.
Y a la noche, se disputan al turista unos a otros, ofreciendo todos música en vivo, grupos de danza, etc.
Elegimos ver en acción un ballet que ofrecía danzas típicas de la tradición de la gente de color, que si bien no comprendimos en su totalidad, ya que lo que hablaban no era español, sino probablemente creole o algo parecido, nos gustó mucho.
Bailaban con gran despliegue de energía, era algo muy teatral. Van un par de fotos para que tengan una idea.
Los derechos de espectáculo que se pagan en cualquier parte son muy módicos: en general, 1 CUC por persona. Comparen con el precio de un Mojito o un Daiquirí, que suele estar a 2 ó 2,5 CUC.
En definitiva, salimos muy contentos, aunque hambrientos, ya que no servían nada de nada para comer, sólo tragos.
Salimos de allí y en la esquina, que estaba bastante animada, no encontramos con un puestito callejero que vendía sándwiches de jamón, queso y tomate. Eran grandes, con pan del tamaño de una hamburguesa grande, y bastante altos y bien rellenos. Los vendían cortados al medio en diagonal, por 5 $mn c/u. Realmente regalados. Y los que los comieron, dicen que muy ricos... claro, no había sándwiches para celíacos. Sería demasiado pedir, ¿no?. Nos fuimos a dormir, ya que la mañana siguiente, nos iríamos a conocer las playas cercanas...
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