Cuestiones trinitarias


Y Bueno, una vez aquí, comenzamos a maravillarnos. En varios sentidos. Encontramos en Trinidad una ciudad diferente a todas las que ya habíamos visto. La arquitectura colonial se conserva en muchas casas y casonas, en óptimo estado.
Yo no sé mucho del tema, pero me llamó mucho la atención la forma en la que están diseñadas la mayoría de las casas: frente directamente sobre la línea de edificación de la vereda, entrada grande central a un gran ambiente que ocupa todo el ancho del terreno, con un techo de madera a la vista a dos aguas (frente y fondo), y que está dividido en tres: Una sala principal central y un ambiente a cada lado. Los ambientes tienen en general ventanas a la calle, una cada uno y dos, a los lados de la puerta, la sala central. Techo muy trabajado, y de gran altura, pero las paredes divisoria no llegan a el, por lo que los ambientes se comunican por arriba, creando un efecto extraño, y dando mucha frescura. El techo se prolonga hacia atrás, con menor caída, para lograr más ambientes detrás de los ya nombrados, y que dan al patio trasero.
Si encuentro un plano, lo publicaré. En la foto se vé el frente de una de estas casas, una bastante grande, con una suerte de recova delante, poco frecuente.
Encontramos muchas casas que se ven muy bien conservadas. En general se pueden ver desde la vereda, ya que los cubanos dejan siempre las ventanas abiertas, y estas dan directamente sobre la vereda.
El museo local de arquitectura es muy bueno, y ejemplifica claramente todas estas cusetiones, y las analiza con profundidad. Vale la pena hacerse un rato para visitarlo.
Otra cosa que me gustó mucho de la ciudad, y que no hemos visto en otras, son las artesanías en bordado, de muy buena calidad, y en una cantidad inusitada. Me gustó especialmente el trabajo que hacen con hilos de color sobre fondo crudo o blanco, con un punto que llaman "Trinitario", y con el hacen caminos de mesa, manteles, y todo tipo de carpetas y adornos.




También hay mucha ropa (guayaberas y vestidos, camisas y camisolas) con hermosos trabajos de bordado en blanco y en colores. La feria callejera donde se venden estas cosas, junto a las otras artesanías tradicionales de la isla, es una tentación enorme. Y los precios nos resultaron muy adecuados. Vean la foto más arriba.


Como si estos dos motivos no fueran suficientes, podría agregar que hay un museo muy especial, el de los bandidos, que no debe dejar de visitarse. Vale aclarar que en Cuba llaman bandidos a aquellos que, luego del triunfo de la revolución, siguieron combatiéndola, con apoyo externo, hasta que fueron exterminados.




También son para destacar el museo romántico y el museo histórico de la Ciudad. Este último en una casona muy bien restaurada, con unos decorados preciosos. Vean un pedacito:





También los convido a ver desde una ventana del museo romántico, una de las fotos que más me gusta de las que saqué en este viaje. Al fondo, se ve el campanario del edificio que es actualmente el museo de los bandidos, y antes fuera un convento.




Bueno, creo que por hoy ya me extendí bastante. Trinidad me puede, no hay dudas.

Hacia Trinidad


De Camagüey a Trinidad, con el auto, pasamos por Sancti Spiritus. Tal vez bien vale quedarse un día entero allí, pero no estaba en nuestros planes.
El camino más o menos como los anteriores, por lo menos hasta Sancti Spiritus, después, un poco más angosto.
Paramos en un cruce a preguntar si íbamos bien, y una señora dijo que iba para allí, que si la llevábamos, ella nos indicaría. Fue muy amable, y no sólo nos indicó, sino que siguió un trecho más con nosotros, para facilitarnos la entrada a la ciudad y guiarnos adonde pudiéramos estacionar.
Una linda calle peatonal, muy llena de gente y de negocios con vidrieras bastante llenas de cosas, muy variadas. Mucha mercadería china. Mucha mezcla, como diríamos acá, un cambalache. En la misma vidriera podemos encontrar los tupper-ware, la pintura, los sanitarios, ventiladores y shampúes (esos eran Argentinos, de Sedal, toda la línea)
En la calle, también había varias estatuas, motivos cotidianos, gente común, como la que se vé en la foto. Me gustaron mucho. Están como mezclándose con la gente que pasa, el pintor con su paleta, el músico con sus maracas, y así. Todo un detalle.
Allí tuvimos ocasión de ver un mercado, donde los lugareños hacen sus compras diarias de verduras, carne, legumbres, etc. Aquí va una foto.



No había gran variedad, pero no estaba desprovisto. Tal vez la hora no era la adecuada, eran más de las 3 de la tarde. Quizás a la mañana esté más surtido.
Paseamos un poco por el centro, compramos algunas cositas, incluídos libros, como siempre.
Los libros merecen un capítulo aparte, tal vez.
Es notable lo barato que nos resulta a los extranjeros comprar cualquier libro editado en Cuba. Y si es de autores Cubanos, mucho más notable aún. Evidentemente, el Estado cumple aquí con una función elemental, que es la de facilitar la difusión de los libros. Cualquier cubano puede comprar cualquiera de esos libros. Evidentemente, no todos podrán comprarse unas zapatillas Adidas (Aunque la cola en el local, era bastante numerosa) pero todos pueden comprar los libros que quieran.
Salvo los de texto.
Pero porque esos son gratis. Es decir, se los dá el Estado a todos los alumnos, y éstos deben devolverlos al finalizar el año.
¡Cuánto deberíamos aprender a imitar en este terreno!!!
En fin, vuelta al auto, calor agobiante en la calle, y a seguir hacia Trinidad, promesa del fin del día.
La ruta siguió, con lomas, subidas y bajadas, más entretenida. Nuevamente preguntar y llevar a alguien que iba en esa dirección. Preguntamos para estar seguros de no hacer camino de más, pero en realidad, estábamos bien encaminados.
Comenzaba a atardecer, y llegábamos a Trinidad. Al comienzo, no parecía muy lindo, las afueras son de casas bastante pobres, poco agraciadas. Pero cuando llegamos más al centro, y comenzamos a recorrer sus calles empedradas con declive hacia el centro de la calzada, y ver esas casas tan hermosas, de estilo tan particular, ya empezamos a quererla. Rápidamente encontramos la casa de Margarita, que nos esperaba con su sonrisa y eterna amabilidad. Una persona encantadora, a tono con la ciudad, y una casa muy linda, con dos habitaciones muy confrtables. La seguimos allí, en el próximo post.

Camagüey II - Un cocktail de imágenes

No se me ocurió otra forma de definir lo que encontramos en esta ciudad. En realidad, no tiene demasiadas cosas especiales, que se impongan por sobre las otras. Casí podría decir que es muy uniforme, muy pareja: Nada se destaca demasiado, pero tiene muchas cosas igualmente lindas.Prefiero dejar entonces, pocas palabras y muchas imágenes para contarles cómo es esta ciudad. Recuerden que si quieren ver una foto ampliada, haciendo doble click en ella, lo logran. Ahí van:

El asombro de un chiquito al encontrar un pesebre, en la Iglesia de Santa Ana:



Insólito: Un vendedor de girasoles ambulante: (Y vendió casi todo en un santiamén)




Elisa en la casa natal de Nicolás Guillén. Detrás, uno de sus poemas más famosos, hecho canción. Miren el piso. Este tipo de mosaicos, con variados diseños, lo vimos por todos lados.



Un bici-taxi. Hay muchos. Lo curioso en este caso fue que hacía un calor insoportable, eran como las 3 de la tarde. La chica, muy arregladita, tomó el taxi, hizo 3 cuadras rodeando la manzana, y se bajó, delante nuestro, a 100 m de donde había salido.



Una típica calle de Camagüey, colorida y alegre, aunque todo es muy antiguo, se ve muy lindo.



La salida de la Escuela: alegría por todos lados. Nos acercamos a charlar, y enseguida se apersonó la profesora que los acompañaba, para charlar con nosotros. Un encanto. Era el primer día de clases después del receso invernal.







En una especie de calle ancha o plaza angosta, esculturas por todos lados. No sólo permiten, sino que invitan a formar parte del cuadro. Elisa no perdió oportunidad de hablar con las vecinas, y yo aproveché para darle un vistazo al "Granma", que hacía días que no leía.

Camagüey - Casas alquiladas


Como creo que ya había contado antes, en Santiago no fuimos a la casa que teníamos reservada, porque no sólo llegamos mucho más tarde (dos días) sino porque no tenían las dos habitaciones prometidas, y sólo había una disponible, según nos adelantaron por teléfono.
En Camagüey, en cambio, todo parecía ir como pensábamos: a la entrada de la Ciudad, nos indicaron muy eficazmente como llegar a la dirección buscada, que era en el extremo opuesto de la misma, y llegamos casi de una. Preguntamos nuevamente, y allí estábamos golpeando en lo de Vladimir.
Nos atendió muy amablemente, la casa era muy linda y muy arreglada, y su esposa, muy gentil y elegante. Pero la casa no estaba disponible. Nos contó que los turistas que estaban desde antes habían perdido el pasaporte, y que por lo tanto no podían seguir viaje hasta que el consulado esto y el otro....Sonó medio raro, creíble, pero no mucho.
De todas formas, nos dijo que el ya tenía todo solucionado, que nos había reservado en otra casa, de un amigo, y se ofreció a llevarnos hasta allí. Eran unas 10 cuadras, y estaba mejor ubicada, aunque la casa no era tan linda. El Dueño resultó amable y cortés, y nos instalamos.
Se sucedían las preguntas y las dudas: ¿Cómo funcionan estas casas y su sistema de reservas por Internet? Las casas que se alquilan legalmente, en divisas (CUC), tienen todas un cartel idéntico que lo indica, es un símbolo parecido a una T azul, y dice "Divisas". Son habilitadas por el Estado, y deben reunir ciertos requisitos, y están sujetas a inspecciones, y según sus dueños, pagan altos impuestos por ello.
Es obligatorio el registro de los pasaportes y la firma de todos los pasajeros, y en algunas ciudades, los dueños de casa deben presentar el pasaporte o la visa original en la oficina local de migraciones, para certificar la presencia del pasajero. Por suerte, en un rato lo devuelven.
Las habitaciones resultaban adecuadas, con agua caliente en el baño, en general con baño privado, o , (en un caso) compartido entre las dos habitaciones que usábamos. En algunas, había TV, y/o AA y/o frigobar.
Ofrecen, por un módico cargo extra (unos 3 CUC), un desayuno con lo que uno pida, en general, muy abundante. Algunos también ofrecen la comida (unos 8 CUC), siempre mucho más de lo que podíamos comer, aunque en todas partes ofrecían más o menos lo mismo. Creo que les falta un poco de imaginación a la hora de preparar los platos, porque ingredientes, tienen bastante variados, pero parece que todos hubieran aprendido a cocinar en el mismo recetario.
Esta era nuestra habitación en Camagüey:

La pregunta del millón, a esta altura, pasaba más por el sistema de reservas: Las casas no tenían Internet, ni parecía que sus dueños fueran usuarios de la misma....¿Cómo hacían para recibir y confirmar reservas a través de www.rentaencuba.com ? Visto con nuestros ojos capitalistas...¿Cómo hacía la gente de la página para cobrar sus comisiones?
Más tarde, preguntando, nos enteraríamos que esta página, y otras más que andan por allí, son hechas a pulmón por gente voluntaria, que hace todo ese trabajo gratuitamente, y nadie cobra ni paga comisiones por eso.
Por caso, la gente que sostiene el sitio mencionado, me han dicho que son una señora y su hija, y residen en La Habana. Ellas también tienen una casa de alquiler, y con la página se manejan con las habitaciones llenas todo el año. Y con el resto de la isla, se comunican por teléfono. (Por cierto, el servicio telefónico local y el interurbano son extremadamente baratos). Así que si se les ocurre reservar con ellos, y algo no sale del todo bien, no se pongan tan exigentes, que es un voluntariado más, y en Cuba lo que sobra, es Voluntad.

Carreteras y caminos


Mucho encontramos escrito sobre lo terribles que son las carreteras en Cuba. Probablemente debamos preguntarnos en relación a qué o a cuales.
Si vamos a comparar la autopista que recorre la Isla de lado a lado, con alguna autopista alemana, podemos decir que sí, que es cierto.
Para quienes venimos de una Nación latinoamericana, es una carretera regular, pero muy ancha, como se vé en la foto. El pavimento tiene remiendos, y se notan.
Las carreteras secundarias que recorrimos, estaban en estado similar de conservación, pero algunas son bastante angostas.
El principal problema lo constituyen los animales sueltos y las bicicletas y carros, que andan muy despacio y sin luces. También se encuentran muchos camiones y tractores.
Recomendaría no manejar de noche en la ruta, especialmente por estos motivos.
Fuimos advertidos acerca de observar atentamente las velocidades máximas prmitidas en cada tramo, nos dijeron que los policías de tránsito son muy reponsables, e incorruptibles, y mejor que así sea, ya que el tránsito es en general ordenado, y cuando hay que ir a 40 Km/h, TODOS van a 40. Es evidente que cuidan a su gente.
En alguna ocasión, le hemos parecido a un agente motorista que nos cruzó, que ibamos más rápido que lo debido, y dando la vuelta, comenzó a seguirnos, controlando nuestra velocidad con la de su moto. Por suerte lo vi y me mantuve bien por debajo del límite, por lo que después de 1 Km, retomó su rumbo.
Un tema de preocupación, además de los animales sueltos, es la falta de señalización, tanto vertical como horizontal. Es decir, de noche no ves los límites de la carretera, y las banquinas suelen estar descalzadas, por lo que son peligrosas.
Y nunca se sabe que carretera tomar en un cruce o desvío, porque los carteles indicadores son muy pero muy pocos.
En la ruta se encuentran, muy a menudo, vendedores ambulantes. Ofrecen frutas, quesos, creo que vimos también algún dulce. Probamos con las mandarinas: Como en todo Cuba, los turistas deben regatear. Es lo que ellos esperan. Comienzan pidiendo un disparate, y terminan vendiendo por algo mucho más razonable: En la foto de abajo, se lo ve a Ariel, volviendo al auto con una ristra de 20 mandarinas, compradas a 20 $mn.

Por suerte, la gente es muy amable y en seguida te indican, aunque con poca precisión. Muchos se ofrecen a acompañarte para hacer de guía, lo que hemos visto siempre como gestos de buena voluntad; De paso, aprovechan el transporte más rápido que puedas ofrecerle. Pero son muy capaces de seguir de largo de su destino, para indicarte mejor.
La amabilidad del pueblo Cubano en general, es encomiable. Y si sos Argentino, más aún. Siempre tienen una sonrisa para responderte, y un gesto de simpatía.
En el interior de la Isla, en los caminos suele verse mucha gente esperando transporte: Haciendo "botella" (viajando a dedo), o esperando guaguas o camiones de transporte alternativo. Pasan horas allí, el transporte interno de pasajeros es un déficit muy grande de la Isla. Pero no parecen de mal humor por ello, sino que se los vé acostumbrados. Muchos ofrecen, con billetes en la mano, pagar por el transporte a cualquiera que pase.
No tengo claro porqué los autos de renta, especialmente los de alta gama, no vienen con GPS incorporado. No creo que su uso esté limitado por sus administradores, se me ocurre que no debe ser técnicamente posible limitar ese uso. Tampoco sé si se consigue cartografía cubana para usarlos, pero se me ocurre que sería muy bueno, para los turistas, disponer de ese sistema para orientarse en los caminos rurales.
Me encantaría que desde el GPS me hablara una guajira indicándome que debo tomar el camino de la izquierda en tal o cual cruce.
Para finalizar, si la pregunta es ¿Volverías a alquilar un auto para recorrer Cuba? Diría que sí, una y mil veces. Sólo hay que manejar con cuidado, y proveerse de buenos mapas. Y cuando uno falla interpretándolos, no tener vergüenza en preguntar.

Las plazas juveniles


Imaginen la escena: anochecer en Santiago de Cuba, 2 de Enero de 2009, sentados en la terraza de un boliche comiendo algo a modo de cena, sobre la vereda de un cruce de avenidas importantes. Mucho tránsito. Muchas "guaguas", de estas nuevas, chinas, enormes, con un fuelle en el medio para poder doblar.
Vemos con sorpresa que de cada una de ellas, bajan decenas, centenas tal vez, de jóvenes. No importa de donde vengan, todos bajan acá y caminan hacia el mismo lugar.
Nos llama mucho la atención. Una hora, hora y media después, el espectáculo continúa.
Preguntamos. --Van a bailar-- es la respuesta.
¿Adonde? Inquirimos.
--Allí, a la plaza-- es la respuesta
Y allá fuimos, a ver como era esto.
Y era realmente sorprendente. Había cientos, me atrevo a decir que un par de miles de jovenes bailando o parados, escuchando la música que salía de terribles baffles, apiñados en una gran plaza que tenía un cartel enorme que decía "Plaza Juvenil". Había vendedores ambulantes, y un par de kioscos en las veredas. Observamos todo con atención. Unos cuantos fuman. Unos cuantos toman refrescos. Unos pocos, vemos que sacan del bolsillo o de la cartera, alguna petaca, con algo que no es tan "sancto".
Pero lo que venden entre ellos son: chupetines, refrescos, chicles; Los puestos de los costados, algún sandwich, algún bocadillo.
El clima es tranquilo. Pero las chicas y chicos parece que explotan de sensualidad.
Sus movimientos, sus vestimentas, su forma de acercarse, de bailar, todo es sensual al extremo.
Miramos y más miramos. Comenzamos a preguntar a algún mayor que hay contra una pared:
Esto es así viernes, sábado y domingo. Dura hasta las 2 ó 3 de la mañana. No suele haber problemas, hay mucha policía, nos indica.
Me siguen chocando los chupetines. Esos no son sensuales, aunque tengan forma de bolita. Tienen toda la inocencia de su nombre con ellos. Suena como fuera de lugar, pero ahí está.
Los chicos/as son de todas las edades, me atrevo a decir que debe haber desde 14 a 25 o más. No se notan diferentes tribus urbanas. Tal vez esta sea toda una, y las otras se juntan en otras plazas.
Me dicen que en un rato viene un conjunto a tocar en vivo. La música que escucho no me atrae mucho, queremos madrugar mañana, así que no nos quedamos.
Pero nos vamos a dormir con la imagen del vendedor de chupetines y chicles en la cabeza. Es, para nosotros, muy rara ¿No?

Argentinos: ¡A viajar!


En todo Cuba nos encontramos con cientos de compatriotas. Pensamos en la general simpatía de los Cubanos por el pueblo argentino como factor desencadenante, pero no nos cierra la idea.
¿Porqué confluyeron tantos argentinos en el mismo espacio-tiempo cubano?
¿A todos se nos ocurrió lo mismo?
¿Justo en el fin de año de 2008, todos tuvimos la misma idea?
No me parece. Después de pensarlo sólo un ratito, estoy seguro de que esto no es fruto de la casualidad, ni siquiera oportunismo, o fidelidad y compromiso socialista.
Más bien, y recordando como comenzó todo (recordando a Niurka) creo que esto responde (respondió) a un plan.
Ojo, no hablo de un plan estratégico maquiavélico, ni siquiera perverso.
Creo que fue genialmente planificado, como muchas de las cosas que hace el gobierno cubano.
Pienso que fuimos parte inconsulta de una planificación de turismo orientado, guiado, dirigido por funcionarios del gobierno cubano.
Si es así, los felicito, porque estimo que les dió muy buen resultado.
Inedpendientemente de Niurka y sus desaguisados, fuimos igual. Estuvimos allí. Cientos, miles de argentinos convergiendo sobre la isla en una fecha determinada, "invitados" de una y mil maneras diferentes.
Respondimos, creo, como esperaban: Concientes o no de ello, apoyamos con nuestra presencia la Revolución Cubana.

Ahora sí: ¡Santiago!


Llegó el 2 de enero, madrugón, que a las 4:30 nos pasarían a buscar para ir al aeropuerto. ¿Pasarían? ¡Pasariola!
El taxi nunca llegó, ni conseguimos que un taxi cualquiera aceptara el voucher que nos había dado Cubana. Por suerte, un taxista aceptó cargarnos a los 4 y todas las valijas (que eran bastantes para su pobre auto, lo reconozco) y por módicos 25 CUC nos llevó al aeropuerto, donde fue inútil reclamarle a Cubana, pues se desentendieron del problema, indicando que le vayamos a reclamar al Sr. Tavares, como si fuera ajeno a la Compañía....sin palabras.
Por lo menos, teníamos los lugares reservado en el vuelo, y allá fuimos.
Llegado a Santiago, debimos conseguir transporte y alojamiento para esa noche, ya que los planes originales y nuestra reserva, se habían ido al demonio con la llegada más que tardía. Igualmente, en la casa reservada, cuando hablamos por teléfono, nos informaron que sólo tenían una habitación disponible, de las dos reservadas, así que la deshechamos.
Fuimos al hotel elegido desde el aeropuerto con la ayuda de Infotur, y nos sorprendieron con que el hotel costaba el doble, exactamente, de lo que nos habían informado. Pero ya estábamos allí, era una sola noche, así que desitimos de pelear.
Nos instalamos, y fuimos a retirar el auto que habíamos reservado para completar nuestras vacaciones. La verdad, un auto hermoso, casi diría de lujo para lo que estamos acostumbrados. Una nave, dirían nuestros hijos. Llamaba la atención en todos los pueblos donde entrábamos, pero el hecho es que para los 4 y todo nuestro equipaje, un auto más chico no hubiera servido. Tenemos que aprender a viajar con menos cosas a cuestas, es obvio.
Hablamos en Santiago con varios argentinos que habían estado presentes en el acto oficial, y los comentarios fueron que no pudieron ver casi nada, que la plaza era muy chica y que el público no se podía acercar mucho al acto en sí, que resonaba entre la gente que llenaba las calles adyacentes a la plaza.
¿Doble decepción? No lo pude ver porque no estuve, pero si hubiera estado, tampoco hubiera visto casi nada...
Creo, en definitiva, que el "festejo popular" pasó sólo por los corazones de los que aún creemos en la revolución socialista, pero sin demasiadas exteriorizaciones.
Nos quedó una sensación amarga en la boca: Recorríamos las calles de Santiago, arriba y abajo, buscando aunque sea retazos de lo que habíamos ido a buscar, infructuosamente.
Sólo encontrábamos argentinos. Por todas partes daban vueltas. acá y allá, revisando librerías, adivinando coterráneos en cada remera o gorra del Ché...¿Por que había tantos?

¿Festejo? ¿Que festejo?


Bueno, ya que el 1º de Enero estábamos condenados a pasarlo en La Habana, y la ilusión de ver el festejo en Santiago se había esfumado, pensé que siendo La Habana la ciudad más populosa de Cuba, los festejos populares allí, serían igualmente importantes y conmovedores, tal como los imaginábamos en torno al acto oficial de Santiago.
A media tarde, preguntamos en varios lugares dónde se harían los actos de La Habana, pero nadie supo respondernos si habría o no actos.
Preguntamos por algún festejo, y nada. Se me ocurrió, iluso de mí, que si la gente, espontáneamente, quisiera salir a festejar el aniversario, lo haría en el marco de la Plaza de la Revolución, y allí fuimos, a eso de las 6 de la tarde, hora en que, muy a nuestro pesar, comenzaba el acto en Santiago, pero sin nosotros.
La foto muestra la plaza. En ella encontramos un grupito de unos 6 o 7 que estimo uruguayos, por la forma de llevar y tomar mate. Dos parejitas, aquí y allá, y nosotros 4. Evidentemente, lo de salir a festejar espontáneamente, no se le había ocurrido a nadie por aquí.
Cargado con más frustraciones, y francamente decepcionado, me decidí a tratar de ver por TV el acto oficial, en algún lado. Pensé que en cualquier bar con TV, lo estarían pasando...¿Los aburro si les digo que llegamos al Hotel sin encontrar ninguno?
Allí pude escuchar la última media hora del discurso de Raúl, muy lejano a la oratoria de Fidel, por cierto. Del acto, la TV mostró muy poco, se veía sólo una plaza chiquita, donde un montón de funcionarios, civiles y militares, sentados prolijamente, aplaudían a Raúl, cada vez que éste lo indicaba con una pausa. Muy protocolar, y MUUUUUUY lejos de cualquier festejo que yo hubiera podido imaginar.
Allí y en ese momento, comencé a consolarme tontamente, pensando que a lo mejor, no me había perdido gran cosa con la trastada que nos hiciera Cubana de Aviación.
En fin, sólo nos quedaba seguir con la veta turística de nuestro paseo. Al mal tiempo, buena cara, y a conocer Santiago aunque sea en un escaso día y medio....

Habana Libre: Otra Cuba


El Habana Libre, tal el hotel al que nos envió Cubana, es el viejo hotel Hilton de 1958, reciclado hace algunos años.
Inmenso, no es, definitivamente, el tipo de hotel que nos guste. No sé si es 4 ó 5 estrellas. Yo no le daría tantas.
Es cierto que llegamos en un mal momento: 31 de Diciembre, a las 22:30, y queriendo cenar.
El día anterior, por rotura de un caño de agua, se habían inundado los pisos 7 y 8, por lo que además de todo lo mojado y el hedor de las alfombras húmedas, sólo funcionaba uno de los 6 ascensores, lo que para un edificio de 25 pisos, es un verdadero drama.
No obstante, considerando que era la noche de fin de año y veníamos bastante golpeados por la crisis del aeropuerto, hubiéramos esperado que nos hicieran las cosas más fáciles, pero deambulamos hasta las 00:30 por el hotel hasta que alguien se apiadó de nosotros y nos ofreció un mínimo menú fijo a manera de cena.
Brindamos por un 2009 mejor en la cafetería, con cerveza y agua mineral, ya que a la medianoche, estábamos por los pasillos, escuchando el descorche de los espumantes y los gritos de alegría...de los otros.
Nos acostamos con la vaga esperanza que nos llamaran de Cubana, pero el día siguiente transcurrió al borde de la pileta, sin otra novedad que encontrarnos que eran muchos los cubanos que habían pasado la noche de fin de año en ese hotel de primera.