Como creo que ya había contado antes, en Santiago no fuimos a la casa que teníamos reservada, porque no sólo llegamos mucho más tarde (dos días) sino porque no tenían las dos habitaciones prometidas, y sólo había una disponible, según nos adelantaron por teléfono.
En Camagüey, en cambio, todo parecía ir como pensábamos: a la entrada de la Ciudad, nos indicaron muy eficazmente como llegar a la dirección buscada, que era en el extremo opuesto de la misma, y llegamos casi de una. Preguntamos nuevamente, y allí estábamos golpeando en lo de Vladimir.
Nos atendió muy amablemente, la casa era muy linda y muy arreglada, y su esposa, muy gentil y elegante. Pero la casa no estaba disponible. Nos contó que los turistas que estaban desde antes habían perdido el pasaporte, y que por lo tanto no podían seguir viaje hasta que el consulado esto y el otro....Sonó medio raro, creíble, pero no mucho.
De todas formas, nos dijo que el ya tenía todo solucionado, que nos había reservado en otra casa, de un amigo, y se ofreció a llevarnos hasta allí. Eran unas 10 cuadras, y estaba mejor ubicada, aunque la casa no era tan linda. El Dueño resultó amable y cortés, y nos instalamos.
Se sucedían las preguntas y las dudas: ¿Cómo funcionan estas casas y su sistema de reservas por Internet? Las casas que se alquilan legalmente, en divisas (CUC), tienen todas un cartel idéntico que lo indica, es un símbolo parecido a una T azul, y dice "Divisas". Son habilitadas por el Estado, y deben reunir ciertos requisitos, y están sujetas a inspecciones, y según sus dueños, pagan altos impuestos por ello.
Es obligatorio el registro de los pasaportes y la firma de todos los pasajeros, y en algunas ciudades, los dueños de casa deben presentar el pasaporte o la visa original en la oficina local de migraciones, para certificar la presencia del pasajero. Por suerte, en un rato lo devuelven.
Las habitaciones resultaban adecuadas, con agua caliente en el baño, en general con baño privado, o , (en un caso) compartido entre las dos habitaciones que usábamos. En algunas, había TV, y/o AA y/o frigobar.
Ofrecen, por un módico cargo extra (unos 3 CUC), un desayuno con lo que uno pida, en general, muy abundante. Algunos también ofrecen la comida (unos 8 CUC), siempre mucho más de lo que podíamos comer, aunque en todas partes ofrecían más o menos lo mismo. Creo que les falta un poco de imaginación a la hora de preparar los platos, porque ingredientes, tienen bastante variados, pero parece que todos hubieran aprendido a cocinar en el mismo recetario.
Esta era nuestra habitación en Camagüey:
La pregunta del millón, a esta altura, pasaba más por el sistema de reservas: Las casas no tenían Internet, ni parecía que sus dueños fueran usuarios de la misma....¿Cómo hacían para recibir y confirmar reservas a través de www.rentaencuba.com ? Visto con nuestros ojos capitalistas...¿Cómo hacía la gente de la página para cobrar sus comisiones?
Más tarde, preguntando, nos enteraríamos que esta página, y otras más que andan por allí, son hechas a pulmón por gente voluntaria, que hace todo ese trabajo gratuitamente, y nadie cobra ni paga comisiones por eso.
Por caso, la gente que sostiene el sitio mencionado, me han dicho que son una señora y su hija, y residen en La Habana. Ellas también tienen una casa de alquiler, y con la página se manejan con las habitaciones llenas todo el año. Y con el resto de la isla, se comunican por teléfono. (Por cierto, el servicio telefónico local y el interurbano son extremadamente baratos). Así que si se les ocurre reservar con ellos, y algo no sale del todo bien, no se pongan tan exigentes, que es un voluntariado más, y en Cuba lo que sobra, es Voluntad.
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