Hacia Trinidad


De Camagüey a Trinidad, con el auto, pasamos por Sancti Spiritus. Tal vez bien vale quedarse un día entero allí, pero no estaba en nuestros planes.
El camino más o menos como los anteriores, por lo menos hasta Sancti Spiritus, después, un poco más angosto.
Paramos en un cruce a preguntar si íbamos bien, y una señora dijo que iba para allí, que si la llevábamos, ella nos indicaría. Fue muy amable, y no sólo nos indicó, sino que siguió un trecho más con nosotros, para facilitarnos la entrada a la ciudad y guiarnos adonde pudiéramos estacionar.
Una linda calle peatonal, muy llena de gente y de negocios con vidrieras bastante llenas de cosas, muy variadas. Mucha mercadería china. Mucha mezcla, como diríamos acá, un cambalache. En la misma vidriera podemos encontrar los tupper-ware, la pintura, los sanitarios, ventiladores y shampúes (esos eran Argentinos, de Sedal, toda la línea)
En la calle, también había varias estatuas, motivos cotidianos, gente común, como la que se vé en la foto. Me gustaron mucho. Están como mezclándose con la gente que pasa, el pintor con su paleta, el músico con sus maracas, y así. Todo un detalle.
Allí tuvimos ocasión de ver un mercado, donde los lugareños hacen sus compras diarias de verduras, carne, legumbres, etc. Aquí va una foto.



No había gran variedad, pero no estaba desprovisto. Tal vez la hora no era la adecuada, eran más de las 3 de la tarde. Quizás a la mañana esté más surtido.
Paseamos un poco por el centro, compramos algunas cositas, incluídos libros, como siempre.
Los libros merecen un capítulo aparte, tal vez.
Es notable lo barato que nos resulta a los extranjeros comprar cualquier libro editado en Cuba. Y si es de autores Cubanos, mucho más notable aún. Evidentemente, el Estado cumple aquí con una función elemental, que es la de facilitar la difusión de los libros. Cualquier cubano puede comprar cualquiera de esos libros. Evidentemente, no todos podrán comprarse unas zapatillas Adidas (Aunque la cola en el local, era bastante numerosa) pero todos pueden comprar los libros que quieran.
Salvo los de texto.
Pero porque esos son gratis. Es decir, se los dá el Estado a todos los alumnos, y éstos deben devolverlos al finalizar el año.
¡Cuánto deberíamos aprender a imitar en este terreno!!!
En fin, vuelta al auto, calor agobiante en la calle, y a seguir hacia Trinidad, promesa del fin del día.
La ruta siguió, con lomas, subidas y bajadas, más entretenida. Nuevamente preguntar y llevar a alguien que iba en esa dirección. Preguntamos para estar seguros de no hacer camino de más, pero en realidad, estábamos bien encaminados.
Comenzaba a atardecer, y llegábamos a Trinidad. Al comienzo, no parecía muy lindo, las afueras son de casas bastante pobres, poco agraciadas. Pero cuando llegamos más al centro, y comenzamos a recorrer sus calles empedradas con declive hacia el centro de la calzada, y ver esas casas tan hermosas, de estilo tan particular, ya empezamos a quererla. Rápidamente encontramos la casa de Margarita, que nos esperaba con su sonrisa y eterna amabilidad. Una persona encantadora, a tono con la ciudad, y una casa muy linda, con dos habitaciones muy confrtables. La seguimos allí, en el próximo post.

1 comentario:

  1. ¡¡ Hola Roly !!
    Vine siguiendo el recorrido, sufriendo y palpitando paso a paso las peripecias vividas, y ahora ¡¡ quiero más !! ...
    Me va a resultar difícil esperar a tu nueva actualización, la cual espero sea en breve.
    Increíble este viaje, lleno de alternativas cambiantes e insólitas.
    Un viaje memorable ...
    Besotes desde Holanda

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