¿Festejo? ¿Que festejo?


Bueno, ya que el 1º de Enero estábamos condenados a pasarlo en La Habana, y la ilusión de ver el festejo en Santiago se había esfumado, pensé que siendo La Habana la ciudad más populosa de Cuba, los festejos populares allí, serían igualmente importantes y conmovedores, tal como los imaginábamos en torno al acto oficial de Santiago.
A media tarde, preguntamos en varios lugares dónde se harían los actos de La Habana, pero nadie supo respondernos si habría o no actos.
Preguntamos por algún festejo, y nada. Se me ocurrió, iluso de mí, que si la gente, espontáneamente, quisiera salir a festejar el aniversario, lo haría en el marco de la Plaza de la Revolución, y allí fuimos, a eso de las 6 de la tarde, hora en que, muy a nuestro pesar, comenzaba el acto en Santiago, pero sin nosotros.
La foto muestra la plaza. En ella encontramos un grupito de unos 6 o 7 que estimo uruguayos, por la forma de llevar y tomar mate. Dos parejitas, aquí y allá, y nosotros 4. Evidentemente, lo de salir a festejar espontáneamente, no se le había ocurrido a nadie por aquí.
Cargado con más frustraciones, y francamente decepcionado, me decidí a tratar de ver por TV el acto oficial, en algún lado. Pensé que en cualquier bar con TV, lo estarían pasando...¿Los aburro si les digo que llegamos al Hotel sin encontrar ninguno?
Allí pude escuchar la última media hora del discurso de Raúl, muy lejano a la oratoria de Fidel, por cierto. Del acto, la TV mostró muy poco, se veía sólo una plaza chiquita, donde un montón de funcionarios, civiles y militares, sentados prolijamente, aplaudían a Raúl, cada vez que éste lo indicaba con una pausa. Muy protocolar, y MUUUUUUY lejos de cualquier festejo que yo hubiera podido imaginar.
Allí y en ese momento, comencé a consolarme tontamente, pensando que a lo mejor, no me había perdido gran cosa con la trastada que nos hiciera Cubana de Aviación.
En fin, sólo nos quedaba seguir con la veta turística de nuestro paseo. Al mal tiempo, buena cara, y a conocer Santiago aunque sea en un escaso día y medio....

1 comentario:

  1. Bueno... mal de muchos. Una que estaba en Baires y seguía las alternativas de la celebración -imaginando tu estado de éxtasis
    in situ- via radio, con la voz de Victor Hugo, se quedó esperando el relato emotivo, suponiendo que esta vez el barrilete cósmico
    sería algún sobreviviente del Ganma.. o algo así.
    El día pasó sin pena ni gloria, y el dos de enero me estaba preguntando qué hice mal, cómo es posible que no encuentre nada de nada de las celebraciones...
    De todos modos, debo confesar, seguí envidiando tu posiblidad de estar allá, sea como sea.

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