Camagüey II - Un cocktail de imágenes

No se me ocurió otra forma de definir lo que encontramos en esta ciudad. En realidad, no tiene demasiadas cosas especiales, que se impongan por sobre las otras. Casí podría decir que es muy uniforme, muy pareja: Nada se destaca demasiado, pero tiene muchas cosas igualmente lindas.Prefiero dejar entonces, pocas palabras y muchas imágenes para contarles cómo es esta ciudad. Recuerden que si quieren ver una foto ampliada, haciendo doble click en ella, lo logran. Ahí van:

El asombro de un chiquito al encontrar un pesebre, en la Iglesia de Santa Ana:



Insólito: Un vendedor de girasoles ambulante: (Y vendió casi todo en un santiamén)




Elisa en la casa natal de Nicolás Guillén. Detrás, uno de sus poemas más famosos, hecho canción. Miren el piso. Este tipo de mosaicos, con variados diseños, lo vimos por todos lados.



Un bici-taxi. Hay muchos. Lo curioso en este caso fue que hacía un calor insoportable, eran como las 3 de la tarde. La chica, muy arregladita, tomó el taxi, hizo 3 cuadras rodeando la manzana, y se bajó, delante nuestro, a 100 m de donde había salido.



Una típica calle de Camagüey, colorida y alegre, aunque todo es muy antiguo, se ve muy lindo.



La salida de la Escuela: alegría por todos lados. Nos acercamos a charlar, y enseguida se apersonó la profesora que los acompañaba, para charlar con nosotros. Un encanto. Era el primer día de clases después del receso invernal.







En una especie de calle ancha o plaza angosta, esculturas por todos lados. No sólo permiten, sino que invitan a formar parte del cuadro. Elisa no perdió oportunidad de hablar con las vecinas, y yo aproveché para darle un vistazo al "Granma", que hacía días que no leía.

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