La llegada al Aeropuerto, tarde a la noche, hacía presumir que no nos acostaríamos hasta bien entrada la madrugada, según todos los pronósticos.
Ya nos habían hablado de los largos interrogatorios de migraciones, las esperas por el equipaje y las muy minuciosas y mal intencionadas revisaciones y confiscaciones de equipaje de la Aduana.
Gratas sorpresas:
En migraciones, una empleada atenta recibió mi pasaporte, me sacó una foto con él al lado, lo escaneó, me dio la bienvenida a Cuba, y en menos de 1 minuto pasé "al otro lado". Eso sí, como antes había hecho una cola de 5 personas, multipliquen ese tiempo por, aproximadamente, 5.
Luego, a retirar el equipaje. Allí la demora en que aparezca el mismo por la cinta, fue de más de media hora. La cinta se interrumpía, volvía a arrancar, no había explicaciones, ni supimos nunca porqué el flujo de valijas era tan discontinuo. ¿Tendrían un sólo carrito para traerlas desde el avión? Nunca lo sabremos. Encontramos una valija con el cierre roto y le faltaba el candado. Presumimos que podría haber sido en cualquiera de los aeropuertos, por accidente. Verificamos luego que no faltaba nada en su interior. Seguro que fue accidental, aunque no sabremos nunca en donde ocurrió.
Ahora, la Aduana: Allí fuimos, pensando en que quizás sería difícil explicar a los revisadores, el porqué llevábamos tantos alimentos, aunque iba munido de mi certificado de celíaco, que dice que debo seguir una dieta especial de por vida.
La verdad es que apenas algún perro de los que husmean drogas se acercó a nuestras valijas. Ni las pesaron, ni las escanearon con rayos x, ni las miraron siquiera. Nos dieron la bienvenida nuevamente...y pasen, nomás....
Pensamos en cambiar dinero allí mismo, para pagar el taxi y los primeros gastos, lo que hicimos de inmediato. Pedí, además de CUC, pesos moneda nacional, para gastos menores. Le dije a la empleada que me cambiara con este objeto, 50 euros. Me trató poco más o menos como a un loco, y me dijo que no, que me convenía cambiar mucho menos. Finalmente, cambié sólo 20 euros por moneda Nacional, gracias a sus consejos.
Finalmente, no teníamos resuelto como viajar hasta el centro de la ciudad.
Preguntamos por un taxi, y el viaje nos costaba 25 CUC.
Luego vimos que 4 Argentinas tomaban una Van, y les pedimos compartirla, con lo que el viaje terminó costando 40 CUC total, lo que dividimos 25 y 15. Gracias Cristina, y sus compañeras, por permitirnos compartir el viaje con Uds. Volveríamos a encontrarnos, días después, en Trinidad.
El taxista, muy amable y correctísimo, nos insinuó que no habíamos hecho una buena elección de Hotel, que si estábamos a tiempo, sería bueno cambiarlo...Ya estaba pago, así que fuimos igual, y ya les contaremos cómo nos fue en él.
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