Finalmente, llegó el día tan esperado. 31 de Diciembre, mi hermana y su esposo ya habían arribado, desayunamos juntos y quedamos en encontrarnos a la tarde en el aeropuerto para el vuelo a Santiago, ya que teníamos compromisos con distintos amigos para ese mediodía.
El 30 a la noche yo había llamado al aeropuerto, a Cubana, para confirmar nuestros pasajes, a lo que la empleada me contestó:
--¿Y para que quieres reconfirmar el viaje? ¡Tú tienes tu pasaje y ya!
Festejaríamos el año nuevo en Santiago y el 1º presenciaríamos, "en vivo", el acto por los 50 años del triunfo de la Revolución, objetivo principal de nuestro viaje.
El vuelo de Cubana de Aviación debía salir a las 19:55, por lo que a las 17:45 estábamos en el aeropuerto.
Allí nos encontramos con Raquel y Ariel, y casi nadie más. Nos pusieron de inmediato al tanto de que el vuelo de Cubana había sido adelantado, y se había ido a Santiago hacía ya unas horas, dejando en tierra a nosotros y unos 8 ó 10 pasajeros más, que ya se habían retirado, bastante ofuscados.
Si, leyeron bien, adelantado, sin avisar a todos sus pasajeros.
No lo podíamos creer. No había otro vuelo hasta el 2 de Enero. Por más escándalo que hicimos, no conseguimos (y eso a las 10 de la noche) mas que la tibia promesa del Sr. Gilberto Tavares, único funcionario de Cubana que se dignó a hacerse presente, de intentar ubicarnos en alguno de los vuelos de la comitiva oficial que saldrían al mediodía siguiente.
También se comprometió este funcionario a avisarnos por teléfono al día siguiente, cualquiera que fuera el resultado de sus gestiones, y a enviarnos a un hotel, pagar la cuenta, y pasarnos a buscar con otro taxi el día 2 a las 4:30 am para tomar el primer vuelo del día, si sus gestiones para el vuelo "oficial" no prosperaban.
Nos mandaron a un hotel de ¿primera?, pagaron la cuenta, pero por supuesto que nunca nos avisaron nada, ni pasaron jamás a recogernos.
La ineficacia e ineficiencia de este Sr. Tavares, se mostró en toda su extensión, al igual que la irresponsabilidad de Cubana de Aviación para con sus pasajeros.
Nuestra bronca e impotencia, no conocía límites.
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Ay, que garronazo... no lo puedo creer. Un horror, porque todo el viaje giraba de alguna
ResponderEliminarmanera en torno de ese vuelo, de esa estadía en Santiago, y de esa celebración.. bueno, has notado que hay cambios en la Isla, no?
Sh.